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Departamento de Sonsonate

La ciudad de Sonsonate es una localidad de El Salvador, cabecera del departamento homónimo, se encuentra a 62 km de San Salvador y a 19 km del Acajutla. La ciudad de Sonsonate tiene una población de 71,541 habitantes ocupando el puesto número 17 en población. La ciudad es un activa plaza comercial debido a los cultivos de café en las áreas cercanas.

La ciudad fue fundada en 1552 con el nombre de villa de la Santísima Trinidad de Sonsonate. Durante la época colonial fue sede de la Alcaldía Mayor de Sonsonate. En 1824 recibió el título de ciudad y fue designada cabecera departamental. Fue capital de la República Federal de Centroamérica en 1834, antes de que las supremas autoridades federales se trasladaran a San Salvador, tercera y última capital de la Federación. Fue designada como sede de la Dieta de Sonsonate, una de las Conferencias unionistas centroamericanas, que debía reunirse en 1846 y que no llegó a dar resultado alguno, aunque varios delegados de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras llegaron a la población con ese propósito.

En Sonsonate nació el escritor Salvador Salazar Arrué y fue una de las ciudades protagonistas del levantamiento campesino de 1932.

Este departamento es la tercera y última fundación que hicieron los españoles en el primer siglo de la invasión a nuestro suelo: en 1552.

La palabra Sonsonate se derivada del Nahuat Centzontliat, y quiere decir “muchos ríos”, aunque algunos la traducen como “río grande”. Izalco, una de las ciudades con mayor tradición, según datos encontrados, durante la época colonial el núcleo indígena más importante del país estuvo en esta ciudad, debido a su densa población de cacao y a su cercanía con el puerto de Acajutla.

Entre sus atractivos geográficos se encuentra el volcán de Izalco, con una altura de 1870 metros sobre el nivel del mar, al que los antiguos navegantes llamaron el “faro del pacífico” por sus constantes erupciones que les servían para guiarse en el mar.

Como departamento se divide en tres ciudades: Sonsonate cabecera; Nahuizalco y Acajutla, y cuatro pueblos: santo domingo de guzmán, Nahulingo, Sonzacate y San Antonio del monte.
Su extensión territorial es de 1,225 metros cuadrados.
La “ciudad de los cocos” era en 1552 una villa llamada del Espíritu Santo y estaba situada a orillas del Río Sensunapán, lugar de donde fue trasladada hacia la villa de la santísima trinidad.
El título de ciudad lo obtuvo el 1 de abril de 1824. Está situado a 64 kilómetros de distancia de la capital y está dividida en 112 cantones y en 52 caseríos.

 Lugares de Interés

Volcán de Izalco


Es uno de los volcanes más interesantes de El Salvador. Su actividad se conoce desde la época colonial. Al principio solo existía un ausol del que salía un río de hermoso caudal y de agua hirviendo que con el correr de los años se transformó en una depresión de cuyo centro salía humo espeso.

Se podría decir que en 1636 ya era una formación volcánica, aun sin tener la figura de cono que caracteriza a los volcanes, por lo que se cree que se formó entre 1576-1636. Desde su formación y por su constante actividad se le dio el nombre de “faro del pacífico”, ya que las constantes emanaciones se podían ver desde el océano pacífico, lo que servía como señal para los barcos. Ha experimentado periodos de reposo. Su última erupción se registró el 30 de noviembre de 1966.

Chorros de la Calera

Los chorros de la calera son las principales caídas de agua de unos veinte metros de altura que se encuentran en Juayúa.
Las aguas son recogidas en dos piscinas de unos quince metros de largo por siete de ancho, de donde siguen su curso por otras caídas pequeñas.
Llegar al lugar es un poco difícil, pues el camino es quebrado y solo es posible en un vehículo de doble tracción o a pie. En el trayecto se disfruta de uno de los mejores climas que aún quedan en el país entre hermosos cafetales. El rumor del agua que cae y corre libre por la cuenca avisa al viajero que ya se encuentra cerca de los chorros y las ansias de darse un chapuzón aumentan.

 Cerro Verde

El cerro verde es el vestigio de un volcán que existió hace un millón de años, cuyos cráteres han sido cubiertos por la abundante vegetación del actual parque nacional cerro verde, que comparten Santa Ana y Sonsonate.

Cuenta con una extensión de 6930 metros cuadrados, una altitud de 2030 metros sobre el nivel del mar, y posee vegetación verde y húmeda, que permite el desarrollo de todo tipo de árboles y flores.

Atecozol

Fue inaugurado en 1956. Se encuentra ubicado a 58 kilómetros de San Salvador.

Sus aguas provienen de las vertientes subterráneas del volcán de Izalco y brotan para acomodarse en las siete piscinas del balneario. Ahí la vista se recrea con la vegetación en la que predomina un bosque de bálsamo. 

Cerro El Aguila

El cerro forma parte de la cordillera Apaneca Ilamatepec y tiene gran importancia porque ofrece muchos beneficios para la zona.
La vegetación que se aglutina en la parte alta del cerro evita que se inicie un proceso de erosión y al mismo tiempo provee oxígeno y diversidad de especies de flora y fauna. Entre los árboles que se pueden encontrar en el recinto natural están los llamados culebrón, mano de león, sangre de toro y varias especies de robles y de aguacate.
Se encuentran también orquídeas, ardillas pequeñas, mapaches y ciertas especies de reptiles. El cerro tiene unas 42 manzanas de bosque y es de tipo nebuloso, por ello fue nombrado una de las reservas forestales del país.

 Artesanías

Se estima que los 14 municipios que conforman el departamento de Sonsonate realizan trabajos manuales.

A Nahuizalco se le considera una de las ciudades más importantes en el trabajo de las artesanías.

Visitar Nahuizalco es encontrarse con la laboriosidad de sus artesanos. Gracias a ellos, el municipio es un importante centro de producción de muebles de caña de la india, combinada con madera de cedro y de laurel.

A este lugar se suma Santo Domingo de Guzmán, famoso por su alfarería, e Izalco, reconocido por los finos tallados en madera, en especial de imágenes de santos, vírgenes, ángeles y nacimientos.
Algunos pobladores de cantones aledaños aún conservan el arte prehispánico para la elaboración de petates con la cáscara de tule negro en diferentes tejidos, colores y tamaños.

Morro

Desde la época prehispánica los morros han tenido múltiples usos, entre ellos la elaboración de maracas y productos decorativos.
El uso del morro es variado. Con él se elaboran cucharas y Huacales para uso doméstico; instrumentos musicales, como las maracas, y artículos de entretenimiento, como capiruchos.

Tule

El tule es una de las fibras que se utilizan en la tejeduría. Hay dos tipos: el tule negro y el tule de agua. El primero tiene forma de prisma alargado y su corteza se usa para el tejido de petates, conocidos también como esteras. Su parte interna, llamada “corazón” o “mecate” se utiliza en la fabricación de monturas, alfombras y otros. El tule de agua tiene su corteza más ancha y sirve para elaborar papeleras, portamacetas, etc.

 Barro

Se utiliza en alfarería, cerámica, ladrilleras y tejeras.
En alfarería fabrican ollas, cómales, cántaros, sartenes, porrones y tinajas. Esta técnica se realiza a mano y el producto es terminado con una cocción en horno.
Santo domingo de guzmán se caracteriza por la producción de cómales y ollas.

Los Telares

El telar de palancas o pedales, introducido por los españoles, se usaba para tejer telas anchas: colchas, paños, lienzos, mantelería doméstica y litúrgica.

Con el telar de cintura o de palitos, que continuó en manos de las mujeres, se hacían los tejidos más angostos, propios para la vestimenta tradicional del indígena.

La Cestería

En esta utilizan técnicas de elaboración de tejidos que pueden agruparse en las que se ejecutan por entrelazamiento, las que se hacen enrollando en espiral y la combinación de ambas.
Se utilizan como materia prima productos como la palma, la caña, bejucos y cortezas flexibles.

Los canastos son otra variedad de la cestería. Se elaboran con vara de castilla y de bambú.

 

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